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Juan “el Riñero” y Pedro “el Gordo” decidieron tomarse un pequeño recreo en sus actividades y se escaparon a campo abierto.
Juan de su preparación para su esperado debut como combatiente y Pedro en su desaforada ingesta de alimento balanceado para engordar lo suficiente y convertirse en apetecible alimento para los humanos. En el momento del encuentro lo que más impresionó a Juan fue el aire melancólico y la gordura de Pedro y a éste el brillo de las plumas y lo desafiante de la mirada de Juan, a partir de ese momento se da una animada plática, donde cada uno tratará de explicarle al otro, la razón de su existencia. Juan – Decime gordito, se puede saber porqué estás tan hinchado y triste? Pedro – Es muy simple, no tengo alternativas, los humanos decidieron que nuestra raza deberá ser parte de su dieta, mi familia fue formada por genetistas que trabajaban para una empresa multinacional, mis hermanos menores crecen y engordan cada vez más rápido , la razón de nuestras vidas es comer y ser comidos. En nuestra vida todo es tristeza y monotonía, nunca conocimos a nuestros padres, no sabemos lo que es estar un ratito al sol, nunca llegamos a cantar o a tener sexo con nuestras hembras. Con mis hermanos siempre nos preguntamos cómo será la vida de Uds. porqué será que tanta gente los defiende y no permiten que se lastimen, mientras que a nosotros nos dicen que los hombres tienen derecho sobre nuestras vidas, que hay leyes que dicta la propia naturaleza y que son inapelables, lo que no alcanzamos a comprender es porqué se oponen a que Uds. luchen si esto también es un designio de la naturaleza. Estamos enterados que la mayoría de Uds. mueren de viejos y con todo el cuidado de sus amos, no entendemos qué es lo que realmente le molesta a esas personas. ¿Será que tanta fiereza para aferrarse a la vida, para enfrentar a la muerte, es un ejemplo indeseado para los que pretenden que el mundo se mueva al compás de ciertas conveniencias? ¿Será por eso que consiguen que los poderosos financien sus andanzas? Juan – Mirá gordito, lo que hagan nuestros amos o lo que intenten imponer nuestros proteccionistas, nos tiene sin cuidado, nuestra vida es lo suficientemente entretenida como para darle importancia a lo que los humanos quieran hacer con nosotros, si no pueden resolver problemas básicos, como el hambre en el mundo, vos pretendés que resuelvan inteligentemente nuestras vidas, ¡Estás loco gordito! El único problema serio que tenemos en la gallera es nuestro amo, bueno y cariñoso, pero un verdadero asno para seleccionar y prepararnos para la lucha, en mi caso, me trata como si fuera de acero, me hace practicar hasta que me duele hasta la lengua, tengo miedo que cuando llegue la hora del combate, no levante las patas. Para colmo de males le encanta traer gallos de todo el mundo. Se pasa horas mirándolos embelesado, lo mejor es que los gallos no le dan ni cinco de pelotas. Hay un chaparrito blanco que llegó de la India y mis hermanos me comentaron que es un Asil, no habla una solo palabra, se la pasa meditando, sólo se mueve para comer, come como un desgraciado. Lo que nos tiene asombrados es cuando el amo le acerca una gallina, se pasa horas pisándola, dicen que se hizo taoista cuando estuvo en China, parece que aprendió a pisar sin desgastarse. Los criollos estamos convencidos de que es un haragán y que sus hijos saldrán más lentos que una tortuga. Pero lo que más nos divierte, son dos orientales, uno argentino y el otro brasileño, se la pasan discutiendo todo el día , que si Pelé fue superior a Maradona, que si Riquelme tiene más talento que Ronaldinho; nos tienen hartos, siempre terminan la discusión de la misma manera, el argentino se retira echando humo cuando el brasileño le recuerda que si no fuera por ellos, los argentinos estarían riñiendo un gallo casi prehistórico. El argentino es un terrible fanfarrón, se ufana delante de todos que es el mejor gallo de mundo , que ya no sabe qué hacer con las numerosas gallinas que requieren sus servicios, le ha pedido a nuestro amo que ponga una foto suya en la entrada de la gallera, según él, su noble porte nos prestigiaría a todos. El brasileño se la pasa cantando y bailando, parece que ha convencido a nuestro amo de que aprenda a hablar portugués y a bailar samba porque dentro de poco tiempo, según él todos los latinoamericanos estaremos viviendo al ritmo de Brasil. Al que todos miramos con una gran admiración, es a un Kelsoamericano, giro, imponente, al principio tenía problemas de idioma, con el tiempo comenzó a hablar y a entender el español. Lo que más nos llamó la atención en un principio, fue su desinformación, creía que era el único gallo de combate del mundo. Con el correr de los días fue aprendiendo el origen de cada uno de nosotros, todo marchaba tranquilamente hasta que cometimos el error de contarle que el Asil tenía familiares en Iraky para colmo de males, éste se hizo muy amigo de un zambo venezolano ¡Madre mía! No había forma de tranquilizarlo, veía conspiraciones por todos lados, por suerte el amo lo trasladó a otro galpón donde lo ubicó al lado de un jabado colombiano. Parece que se hicieron muy amigos. Al que vemos muy triste es al gallito español, mucho genio, muy bello y activo. Cuando le preguntamos el porqué de su tristeza, nos comentó que estaba preocupado por sus hermanos que quedaron en su España querida, parece que están siendo invadidos lentamente por algunos orientales que están llegando en forma de huevo y camuflados en las maletas de algunos inmigrantes. Cuando tratamos de consolarlo y hacerle entender que los cambios son indetenibles y que tenían sobrados motivos para sentirse orgullosos de su historia, nos miró fijamente y nos espetó “Sudacas de mierda”. Como verás Pedrito, el tedio no existe en nuestras vidas, lamentablemente me tengo que ir despidiendo, puesto que mañana tengo una jornada de trabajo muy dura, ojalá podamos vernos nuevamente. Pedro – Juan, antes de que te vayas, me gustaría hacerte dos preguntas, la primera si puedes llevarme contigo, y la segunda que te pasará si pierdes en tu debut? Juan – Mi amo es muy bueno pero también muy descuidado, estoy seguro que no tendría problemas en recibirte, pero es tan desordenado que en algún momento permitiría que te montes nuestras gallinas y ese sería el comienzo de nuestra destrucción. Si hay algo que nos horroriza, sería perder nuestra cuestionada locura, nuestra pasión por la vida y por la pelea, algunos pretenden convertirnos en apacibles animales de exposición, los humanos deberían saber que preferimos morir mil veces antes que perder nuestra esencia, por lo tanto, petición denegada. En cuanto a la segunda pregunta te diré que terminaría igual que tu, en el estómago de algún humano, pero con algunas ventajas, soy mucho más sabroso y tengo mucho menos drogas en el cuerpo que tu |